Criogenia

"PET SOUNDS" Y LA SAGA DE BRIAN WILSON

 

A más de treinta años del lanzamiento
de este álbum, Capitol Records anunció
la aparición de las Pet Sounds Sessions: una
suerte de antología que, en opinión
de algunos, viene a hacer justicia
a un error histórico.

Ante este hecho, Rodrigo Zúñiga C.
intenta detenerse en algunos de los supuestos
que rodean tanto el disco como su reedición,
para así analizar qué habría detrás de
este fenómeno, que tiene tan contentos
a los fans de la banda norteamericana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

compactAhora bien, tampoco es de extrañar la publicación de estas sesiones o de parte de ellas en tres discos compactos (sin contar "The original mono mix, remastered in 1996").
De hecho lo que se hace no es más que seguir el ejemplo de la "Antología" de los Beatles de hace dos años.

 

Pet Sound SessionsPara nuestra sorpresa, recientes noticias aparecidas en Internet y en CNN nos informan del re-lanzamiento, por parte de Capitol Records y fechado para el 4 de noviembre de este año, de "Pet Sounds", un clásico álbum de los Beach Boys que data de 1966. Y como era de esperar, los preparativos para tal suceso han venido sucediéndose en forma vertiginosa: las páginas 'no oficiales' que hacen referencia al grupo y a esta grabación "histórica" en especial, ya comienzan a hacer acopio de anécdotas, datos, slogans laudatorios y toda suerte de artillería promocional, bastante espectacular en sus términos e intenciones y muy poco reflexiva en el contenido de sus apreciaciones, como por lo demás es costumbre en las reseñas musicales de la música rock. De la misma manera, para enfatizar aún más la supuesta importancia de este álbum en el desarrollo artístico de los grupos pop de los años sesenta, los anuncios de este 'revival' de última generación tecnológica van acompañados no sólo de las opiniones que otros músicos han vertido sobre esta pieza musical, refrendándola con ímpetu por supuesto y señalándola como un hito imprescindible, sino además de una lista de los inéditos tesoros que nos serán revelados una vez que las "Pet Sounds Sessions" salgan al mercado: versiones originales y alternativas con diversas instrumentaciones, coros a capella, curiosidades, audición de canales aislados del resto del entramado sonoro, arreglos extraños, en fin : la flor y nata de la exuberante mitología Pop en torno a los tronos vacíos de los verdaderos y olvidados astros de la música.

Porque, en efecto, la primera impresión que se tiene de este acontecimiento es que pareciera pretender hacer justicia, reparar una equivocación que se ha venido produciendo en el nada despreciable lapso de los últimos treinta años. Esta equivocación se traduciría en el hecho de que el público auditor, el consumidor de música pop, no ha comprado el disco de los Beach Boys, o al menos no lo ha convertido en un éxito fulminante, cometiendo algo similar a un sacrilegio: una vez más, el genio cae en la incomprensión de sus contemporáneos y debe pasar más de un cuarto de siglo para que el resto del mundo se dé cuenta de lo nublado que estaba su juicio.

Ahora bien, tampoco es de extrañar, creo yo, la publicación de estas sesiones, o de parte de ellas, en tres discos compactos (sin contar "The original mono mix, remastered in 1996" ). De hecho lo que se hace no es más que seguir el ejemplo de la "Antología" de los Beatles de hace dos años, que, después de todo, resultó ser una experiencia bastante interesante y luminosa. Entonces, uno puede pensar que la necesidad o el ansia de los Beach Boys por darse a conocer a la generación actual, asidua consumidora de música rock y pop, resulta perfectamente legítima. A decir verdad, ese tema (que se oculta detrás de los implícitos reproches al interés monetario que subvertiría la angélica devoción al arte), el de la relación de la música popular con el contexto cultural o el de la performatividad instrumental y económica de la industria de la música como control social, alude a una dinámica de equívoca complejidad simbólica (en cuanto agonística del lenguaje) a la que en ningún caso pretendo acudir en este minuto. Mi pretensión, en realidad, es detenerme apenas en algunos de los supuestos, algunos del todo deliberados, que se presentan en este retorno tan paradojalmente predecible.

 

 

 

La leyenda señala que "Sergeant Pepper"sargeant Pepper se hizo pensando en igualar a "Pet Sounds"

La leyenda que rodea a la realización de "Pet Sounds" es casi tan famosa como la que se cierne en torno a lo que fue la creación de "Sergeant Pepper" -y, dicho sea de paso, complementa a esta última, la inspira y la refleja. Brian Wilson, el sensible y creativo desequilibrado de la historia, se encierra en su casa y compone la música que, en sus palabras, lo acercará a Dios y a la paz del universo. Esta aura de iluminación divina que se supone transformó a Wilson durante su tarea debe ser uno de los primeros y más fuertes mitos que registra el imaginario de la música pop (1). También es llamativa la contundencia de los juicios que proclaman su incondicional amor por el álbum, en especial viniendo de compositores 'competidores', como es el caso de Paul McCartney. Según David Leaf, uno de los co-productores de este relanzamiento e importante miembro de la corte Wilson, en 1966 McCartney llamó a "God Only Knows" "the best song ever written". Los especiales televisivos y radiales que a veces se ocupan de "Pet Sounds" insisten en hablar - en concordancia con las opiniones de Brian Wilson- de influencias de Bach, de coros celestiales, de nuevas percusiones y sonidos inéditos para la tradición de la música popular, de búsquedas místicas y amores sagrados. Tenemos, pues, entre manos, casi el eslabón perdido, el héroe anónimo que daría un magistral impulso a la creatividad sicodélica de mediados de los sesenta, pero que fue desplazado por el éxito y fama de los Beatles y de "Sergeant Pepper". De acuerdo a George Martin "se hizo pensando en igualar a Pet Sounds ", y que, concluye la leyenda, provocó a Wilson tal conmoción en su ya precario estado de salud mental que no podía dejar de escucharlo una y otra vez, alienado como estaba en esos extraños parajes de la imaginación vedados para el resto de los mortales, inquiriendo razones incomprensibles.

Ahora bien, si nos remitimos al álbum mismo, tal vez podamos situar y tratar de entender algunas de las exorbitantes opiniones antes esbozadas, por cuanto es claro que no pocas veces, en la estima u olvido que los auditores propugnan a sus ídolos, hay detrás un importante dejo de mecánico asentimiento respecto a lo que "dice la historia" ( y sabido es que los relatos ortodoxos de la Historia se hallan en descrédito, en favor de las lecturas críticas y las subjetividades contextualizadas).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pet SoundsTrece canciones dan vida a "Pet Sounds". En términos generales, la instrumentación, la textura sonora que compromete el tejido armónico de las creaciones, es en verdad muy variado, pero, podría pensarse, bastante limitado en cuanto a su ejecución rítmica, si bien esto se ve compensado y explicado por el claro interés melódico que siempre caracterizó a los Beach Boys. Hay aciertos notables de acompañamiento musical basado en la diversidad tímbrica: la mandolina siguiendo un sencillo trémolo en el puente final de "Wouldn't it be nice", las bocinas de bicicleta y los vientos, junto a las bellas armonías de órgano y el enternecido aire de villancico de "You still believe in me" (sin duda, una de las canciones más logradas del álbum), el intenso diálogo del bajo eléctrico y el arreglo de cuerdas en "Don't talk", los abruptos cambios de ritmo y los solos de flauta y oboe en "I'm waiting for the day", el uso de la orquesta en la pieza instrumental "Let's go away for awhile" (con violines, piano, saxos, vibráfono, oboe, guitarra, percusión,etc.), la hermosa confluencia de las voces a destiempo, el corno francés, el clavicordio y las cuerdas en la monumental "God only knows", las graciosas armónicas de "I know there's an answer", sumado a todo esto las notables intervenciones vocales de los miembros del grupo para las distintas interpretaciones, el uso del Theremin, luego nuevamente utilizado para el hit "Good Vibrations", etc. Como señalaba antes, la fundamental debilidad, tengo la impresión, corresponde a la carencia de un sentido más polivalente, más exquisito y desarrollado de la rítmica que subyace al despliegue del evento musical en el tiempo, que conforme una discursividad menos lineal y más problematizada, más 'abierta' (o menos tonal) de la música que se consuma en la audición del suceso sonoro - en la aparición y la desaparición de su 'presencia', de su 'materialidad'. Es cierto que este tipo de reproches pueden semejar un crédito exagerado al mero capricho del gusto personal; sin embargo, esta razón, del todo efectiva, no debiera impedirnos el tratar de ver qué hay de cierto en esas consideraciones subjetivas, por gratuitas que puedan parecer. Por otro lado, resulta evidente que la poética de la músicaSub Pop popular, si se me permite esta grosera reducción, opera sobre todo a partir del fundamento de la línea melódica principal y la armonía de acompañamiento (la verticalidad de la pieza), siempre dentro de los márgenes de un estricto control tonal, o de las escalas pentatónicas. Es por esto que en grupos como los Beach Boys, cuya fortaleza reside en su imaginativo bel canto, los límites de su producción sonora son en muy baja medida conmovidos: el espectro que manejan les impide llegar a cambios radicales o giros inesperados.

La "debilidad" rítmica (disculpando de nuevo los epítetos tan simplificadores de vigor anatómico), por supuesto, se articula en razón del claro predominio melódico. Y he aquí lo interesante de Brian Wilson compositor, porque su perspicaz inventiva realzó los procedimientos que el trabajo en el estudio, la producción musical, le permitían en aquella época. La audición del álbum, entonces, puede darse no según los siempre sospechosos parámetros de la anticipación y el hito histórico, sino según el gesto embrionario de una búsqueda de nuevas modalidades de producción para la música pop. Lo lamentable, aunque lógico por otro lado, es que dicho gesto no se haya producido nunca bajo la forma del diálogo con otras propuestas más avanzadas, o si se quiere más audaces, como el 'free' o el 'cool'-jazz o el enorme y diverso ámbito de la música contemporánea post-webern, post-serialista. La lógica de esta carencia se acoge en la triste realidad de la insípida y auto-aduladora 'reflexión' que proveen los intérpretes y los opinantes de la música pop, mucho más próximos a sus apocalípticas sentencias respecto al 'mejor álbum' o 'la mejor canción' o 'la mejor banda de la historia' que a una revisión crítica y bien contextualizada del momento histórico que vio nacer este tipo de fenómenos, y la tradición popular que los enmarca y determina.

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué hay detrás, entonces, de este relanzamiento de "Pet Sounds" treinta años después? ¿Cómo podemos leer esta intención casi de resarcir un "olvido" (aunque siempre presente) injusto? ¿Qué tipo de lecciones se pueden obtener, un cuarto de siglo más tarde, de este álbum? ¿Qué cambios se han sucedido en cuanto al equipamiento y disposición creativa de las bandas? ¿Y en qué medida el mercado consumidor se ha diversificado, a la par de su sostenido crecimiento? En tanto hito fundamental, la fama de 'antecedente' que ronda a este disco de los Beach Boys se ha dimensionado con singular exageración. Es verdad que quizás determinó muchas cosas que luego siguieron en su misma línea -de hecho puede sugerirse que muchos de los grandes grupos de rock masivo, de todas las épocas y lugares, han contado con una considerable creatividad melódica bastante respetable: de los Beatles a Génesis, de los Talking Heads a The Police o Seru Girán - pero es evidente que la música no nació con el rock, y que, además, la historia del rock no es 'una sola': en efecto, estos criterios de valoración se presentan con tal desparpajo que actúan y determinan jerarquías como si nunca hubieran existido músicos como Frank Zappa, o Miles Davis, o Fred Frith, o toda la corriente del 'Rock in Opposition' y los múltiples cruces entre distintas tradiciones musicales (la hibridación).

Bajo este punto de vista, el peligro hegemónico del rock masivo y la música pop resulta determinante para la estereotipada visión de las prácticas sociales y para toda suerte de paradojas señaladas y resueltas según el extraño fermento del poder económico. ¿Cómo puede uno confrontarse con toda la saga legendaria que aúna la creación de "Pet Sounds" con la de "Sergeant Pepper", la personalidad de Brian Wilson con la de Paul McCartney, la memoria de una época plena de creatividad y de misticismo, el tiempo inaccesible del ayer? Más vale hacerlo con los ojos bien abiertos y con una buena cuota de cautela y suspicacia, sin olvidar en ningún momento que la experiencia de la audición (como sujeción a una práctica de poder y/o como instancia problematizada de la diferenciación cultural) no concurre como experiencia de la magnitud inocente salvo cuando se trae, disimulado, algún mal signo entre las manos.

PosIt Links

http://www.prairinet.org/~dauber/bboys.html

http://www.prairinet.org/~dauber/bbwant.html

http://www.prairinet.org/~dauber/american-band.html

http://www.rockhall.com/induct/beachboy.html

http://www.cs.umd.edu/users/dabe/CDs/Discs/beach.boys_pet.sounds.html


Plataforma de aterrizaje

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187 Kb

 

 

Nota de copyright: Las imágenes de la portada de Pet Sound Sessions y de Pet Sounds de 1966, así como las canciones aquí presentes, son propiedad del sello "Capitol Records Inc.". Las de la edición de vinilo, pertenecen al sello "SubPop". Tanto las canciones como las fotos, fueron utilizadas aquí sólo con propósitos educacionales e informativos.

 
© 1997 Revista En Órbita.
Prohibida su reproducción parcial y total
sin el permiso del autor y de los directores de la revista.
Reservados todos los derechos.

 


(1) En la notas previas a la edición de 1990 de "Pet Sounds", Wilson recuerda que " ...just before we did God only knows, Carl and I had prayer sessions asking the Lord for guidance and maximum love vibes for this crucial single. It was the first time that anyone ever used the word 'God' in a commercial song... at least this is what we were told. During the production of PET SOUNDS, I dreamt I had a halo over my head. This might have meant that the angels were watching over PET SOUNDS."

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