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Entre los años 1982 y 1996 aumentó sustancialmente el número de sus afiliados, fenómeno basado en el hecho de que la legislación actual favorece el ingreso a estas instituciones.
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Sistema
privado Negocio redondo Por Claudio Pereda-Madrid Presione aquí |
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En pocas palabras, las Isapres corresponden a un sistema de seguro privado creado durante el gobierno militar y resistido desde sus inicios por las diversas instancias médicas como el Colegio Médico y sociedades científicas. Funcionan con un sistema en el que cada trabajador contratado debe descontar de su sueldo un 7%, el que se destina a una entidad de salud que le asegura diversas maneras de protección. La entidad privada a la que el trabajador le destina el porcentaje, la elige él mismo y el cambio de una a otra es un trámite fácil, lo que -además- ha estimulado una verdadera dinámica de cambios de unas instituciones a otras. Entre los años 1982 y 1996 aumentó sustancialmente el número de sus afiliados, fenómeno basado en el hecho de que la legislación actual favorece el ingreso a estas instituciones. Es un modelo que se ha caracterizado pro funcionar de manera correcta y eficiente para los sectores acomododos de la población, pero que ha demostrado no ser autosustentable. | |
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El senador Mariano Ruiz-Esquide es doctor y presidente de la comisión de Salud de la corporación. Forma parte del partido gobiernista democratacristiano y se ha destacado como un ferviente enemigo de las facilidades con las que los privados ingresaron al tema de la salud. "El Estado -explica el senador- a través de diversos subsidios cruzados le ha entregado unos cuarenta mil millones de pesos versus los dieciocho mil millones de pesos que ganan". El senador se entusiasma cuando explica las condiciones del negocio de las Isapres: "Estamos hablando de un modelo que tiene como sentido fundamental el lucro de sus accionistas -básicamente personas ajenas al área de la salud- que plantea el dilema ético de un sistema privado financiado en la práctica por el Estado en forma importante. Es un modelo que le atañe sobre todo a los sectores de más altos ingresos y que tiene un resultado del orden del 75 del dinero o capital en gestión y cerca del 285 de lo que son sus inversiones", explica. En rigor, los beneficiados con el sistema privado sólo alcanzan al tercio de la población chilena. Por ello es que Ruiz-Esquide sostiene que es un modelo imposible de desarrollar en plena democracia. "Es un sistema que desde el punto de vista ético no se puede aceptar", sostiene. ¿Qué molesta tanto al hombre de la Cámara del Senado? Un hecho demostrado por la realidad: las Isapres no atienden a toda la población, cosa que es lógica porque es un sistema de salud basado en la capitalización privada, lo que hace sostener la tésis de que es elitista, ya que no está basado ni en la solidaridad dentro del sistema ni en su autofinanciamiento. "La verdad es que este sistema no sería tan cuestionado si no fuera por el nivel de subsidios cruzados que posee, porque de otra forma sería insostenible". Ruiz-Esquide considera que las Isapres son un modelo que ha fracasado, incluso en los sectores más pudientes en el caso de que "de aquí a ocho a diez años (la Isapre) les tuviera que dar una verdadera cobertura de salud, vale decir universal y plena". Agrega que esa cobertura total "no existe; hay servicios que no son cubiertos como el dental, el de los adultos mayores o los relacionadosa enfermedades catastróficas". Lo peor de todo -añade- es que quienes se lucran con el negocio son personas ajenas al mundo de la salud. |
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En Chile, la salud pública está en crisis y la privada es elitista y presionadora con los profesionales de la salud que trabajan en ellas. |
El tema ha tomado vuelo pues el Gobierno anunció hace algún tiempo que finalizarían los subsidios cruzados durante el próximo año. Los inversionistas pusieron el grito en el cielo, pues consideraron una pésima señal económica, algo así como un "rompimiento" de un acuerdo. Sin embargo, la presión de la gente, la mala calificación que tiene el sistema de Isapres en la población y la presión de diputados y senadores que piensan como Ruiz-Esquide, dio fuerzas a la Administración Frei para asumir el tema como algo sin retorno. El presidente de la comisión de Salud sostiene que los mentados subsidios cruzados van directamente al bolsillo de los capitalistas de las isapres. "Tengo el informe de la superintendencia (de Isapres, entidad que fiscaliza el accionar de la salud privada, Ndr.) en donde se demuestra que los subsidios no han implicado una mejora sustancial en los recursos entregados a los planes de salud". Muchas son las voces que sostienen que si se ponen tantas trabas a la actividad, la salud no tendrá inversionistas. Ruiz-Esquide precisa: "Qué interés tengo como país que hayan inversionistas que se comprometan sólo cuando se les garantiza un ingreso fijo". Explica que quienes han invertido en salud durante los últimos años han retirado su capital íntegro antes de cuatro años, asegurándose un mercado cautivo por ley con una cotización fija independiente del plan de salud. "En Chile no hay mejor negocio que las Isapres". Por estas y otras razones, la salud es hoy un tema que cruza la discusión en la sociedad chilena, lo que ha sido recibido como una bendición para los políticos en un año electoral. La salud pública está en crisis -las municipalidades o alcaldías, que tienen a su cargo los consultorios públicos, han amenazado con devolverlos al ministerio si no se les entregan más recursos- y la salud privada es elitista y presionadora con los profesionales de la salud que trabajan en ellas. Así las cosas, Chile vive aprisionado entre esa imagen marquetinera de jaguar y de ejemplo para el resto de los países, con su verdadera realidad de gatito asustado. |