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Revolución Cubana: La
cercanía con el próximo siglo ha planteado
numerosas interrogantes sobre el futuro de Cuba, muchas de
ellas aún sin respuesta. Por Cristóbal Gallart |
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Estas y otras preguntas son las que a menudo se hacen millones de cubanos, que se encuentran tanto fuera como dentro de la isla. Los 90 y sus aires de fin de milenio han revolucionado muchos dogmas a nivel mundial. Y dentro del continente americano, y específicamente en la isla más grande de las Antillas, ese fenómeno se ha vivido de una manera especial. |
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Muchos de los que combatieron al ex dictador Batista jamás pensaron que la revolución, años más tarde, tendría un carácter socialista. Y fue por esta razón que una buena parte de los compañeros de armas de Fidel decidieron marginarse del proceso revolucionario. |
Lejano está ya ese primero de enero de 1959, día en que triunfó la Revolución Cubana, luego de una larga guerra entre los hombres de Fidel Castro y las tropas dictatoriales de Fulgencio Batista. Un día importante, porque seguramente ni la más osada de las predicciones podría haber anticipado que este suceso histórico marcaría profundamente los movimientos sociales en toda Latinoamérica. Esto porque, en las primeras horas del 59, Cuba se transformó en el único país socialista de nuestro hemisferio y, por lo tanto, sirvió como punta de lanza para la creación en todo el continente de los movimientos de liberación nacional, cuyos objetivos eran derrotar todos los gobiernos capitalistas a través de la vía armada. Hablar sobre la revolución cubana y de su situación actual es una tarea complicada, tomando en cuenta que, desde sus inicios, este suceso generó pasiones muchas veces contradictorias y antagónicas. Muchos de los que combatieron al ex dictador Batista jamás pensaron que la revolución, años más tarde, tendría un carácter socialista. Y fue por esta razón que una buena parte de los compañeros de armas de Fidel decidieron marginarse del proceso revolucionario cuando este se unió a la orbita socialista de los países del este. Lo mismo sucedió con buena parte de la población cubana, profundamente anti-batistiana pero que nada tenían que ver con el pensamiento marxista. De ahí que muchos decidieron emigrar hacia los Estados Unidos, mientras que otros se unieron de mala gana a las transformaciones revolucionarias. Lo que sucedió después es conocido por todos. Cuba sufrió un bloqueo económico impuesto por Estados Unidos que se remonta hasta nuestros días. Por su parte, el Estado Cubano se adueñó de toda la industria y propiedades norteamericanas, se aplicó una economía planificada, se llevó a cabo un proceso de alfabetización a gran escala y las escuelas, al igual que los hospitales, crecieron por toda la isla. En definitiva, el Estado cubano creció enormemente de forma centralizada y regido por una ética marxista que buscaba un modelo de sociedad más igualitario y el arquetipo del hombre nuevo. |
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Si alguna relación ha tenido Cuba con las grandes potencias mundiales, es la de la dependencia económica. Debido a la falta de recursos naturales como para abastecer una demanda creciente -que en la actualidad se remonta por sobre las 10 millones de personas- la isla tuvo que depender primero fue la colonia española, luego los Estados Unidos y finalmente la Unión Soviética. Sin embargo, la relación de Cuba con Estados Unidos está lejos de ser exclusivamente económica. Antes de la revolución, ésta estaba marcada por la gran ingerencia social y política que tenía esta potencia en la isla. Uno de los elementos que lo demuestra es la conocida enmienda Plat, que autorizaba a los norteamericanos a invadir el país cuando ellos consideraran que corría peligro el sistema político instaurado a su antojo. Es de esta forma que el Tío Sam, a través de gobiernos títeres, hizo uso y abuso de los recursos cubanos. Luego de la revolución, el vínculo de los rebeldes con el gobierno norteamericano fue, en sus comienzos, diplomático. Washington deseaba también la caída del gobierno de Fulgencio Batista por los excesos cometidos por este durante su gobierno. Sin embargo, no hubo que esperar demasiado para que llegara el paso de esa actitud “diplomática” hacia una declaradamente beligerante. Una vez que el gobierno de Kennedy se dió cuenta de que perdía poder político sobre Cuba, organizó una invasión con el apoyo incondicional de los exiliados en Miami. El combate tuvo lugar en la Bahía de Cochinos, en la zona occidental de Cuba. Luego de pocos días de intensa batalla aérea y naval, las tropas revolucionarias al mando estratégico de Fidel Castro ganaron la guerra. Los cautivos norteamericanos fueron intercambiados a Estados Unidos por compota para niños y por tractores destinados a la agricultura. Sin embargo, el combate fue el comienzo de una paradoja histórica: que haya existido una revolución socialista en una isla que queda a solo noventa millas de la potencia capitalista más grande del mundo. A lo largo de estas décadas (60, 70, 80 y 90) Washington ha cometido grandes errores en su política exterior hacia Cuba los que Castro, como buen analista, ha sabido utilizar para mantener cohesionados moralmente a las instituciones revolucionarias y al pueblo cubano. Esto, mientras los líderes del exilio en Miami han engendrado en la colonia cubana un espíritu revanchista que a la larga les ha servido para lucrar con innumerables empresas, incluyendo la de los medios de comunicación masiva. |
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En los inicios de los años 90, el mundo fue testigo de la caída del socialismo en los países europeos. La disolución de la Unión Soviética fue sin duda el suceso más crítico que ha pasado la revolución cubana. Sobre todo a nivel económico, pues desapareció el principal aliado comercial de la isla y el Consejo de Ayuda Económica que existía dentro de la órbita socialista. No obstante, el golpe más fuerte fue en la moral del pueblo cubano, que durante años se sacrificó por la búsqueda de una sociedad más justa. Hay que tomar en cuenta de que cada cubano fue educado en la profecía marxista, la que auguraba la inminente caída del capitalismo y el auge de un nuevo sistema que cambiaría las relaciones de trabajo. Fue en esta coyuntura donde comenzaron a gestarse una serie de programas que tenían como objetivo enfrentar los duros tiempos que se acercaban. El Partido Comunista cubano declaró “el período especial en tiempo de paz”, una medida que pretendía organizar a la población para enfrentar la crisis económica de una mejor manera.
En definitiva, el Estado benefactor perdió mucha de sus políticas sociales por la falta de divisas que había en el país. Por esta razón, miles de cubanos decidieron abandonar su patria para buscar mejores posibilidades económicas en otras naciones. Pero una de las consecuencias más graves que produjo la caída del campo socialista, fue el auge de la corrupción al interior de las empresas estatales y el incremento del mercado negro, que sobrepasó en eficiencia el anquilosado sistema del intercambio que prevalece en Cuba. |
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Como decíamos al principio, el fin del milenio ha traído aires de cambio en muchos países. Pero, revisados ya los aspectos más importantes de su historia, queda claro que en América no hay otro país que esté viviendo transformaciones más profundas que las que se presentan en Cuba. En la actualidad existe libertad religiosa, tanto para católicos como para la religión Yoruba, que son las dos creencias más grandes que existen en la isla. Un hecho importante si consideramos que, en décadas pasadas, la enseñanza superior estaba prohibida para aquellos que manifestaran abiertamente tener un credo. En lo económico, por ejemplo, ahora cualquier cubano puede portar dólares y gastarlos en el lugar que más le convenga. Este es un gran cambio porque en los 70 y 80 estaba absolutamente prohibido portar divisa extranjera. Además, los cubanos desde hace años pueden instalar pequeños negocios privados que pagan impuestos al Estado. Esta medida que en muchos es arbitraria, pretende mantener la igualdad social que no existe a través de un impuesto. Esto porque las diferencias sociales en Cuba ya son palpables y existen dos clases fundamentales: los que tienen y los que no tienen dólares. En lo político, los años 97 y 98 son de vital importancia para el futuro de la revolución cubana, ya que ocurrirán dos hechos que marcarán las directrices políticas que asumirá Castro a casi 40 años de gobierno. Por una parte, como ya todos deben estar enterados, el mes de octubre de 1997 se celebraró el Quinto Congreso de Partido Comunista, en el que, según distintas versiones previas al evento, habrían habrán grandes cambios en la conducción política nacional. Incluso, a nivel de trascendido, se llegó a plantear que Castro renunciará a la Presidencia de la República como gesto democratizador, ante los incrédulos y expentantes ojos occidentales. Sin embargo, nada de eso ocurrió y la reunión de los camaradas de Castro no entregó líneas de cambios determinantes en la política del gobierno cubano. El otro suceso significativo puede ser la visita del Papa a Cuba, entre los días 21 y 25 de agosto de 1998. La visita de Juan Pablo II será de gran trascendencia desde el punto de vista social e histórico. Debemos recordar que el Pontifice tuvo una gran influencia en la caída de los países socialistas del este. Otro suceso que ha revolucionado el clima político en Cuba durante este año fue el ataque con bombas a objetivos turísticos. Este es, sin duda, un serio intento de afectar el área económica que aporta mayores ingresos a las arcas del Estado cubano. Este suceso demuestra que la contrarevolución, con el beneplácito del gobierno norteamericano, no escatima ningún recurso para desestabilizar el gobierno de Castro. El autor material de los atentados, el salvadoreño Raul Ernesto Cruz León, confesó a las autoridades cubanas que le pagaban 4.500 dólares por cada bomba detonada. Dados los cargos de sabotaje y asesinato, es muy probable que el terrorista deba enfrentar al pelotón de fusileros: una medida que se pretende sirva de escarmiento a la contrarevolución organizada en Miami. |
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Queda claro que Fidel Castro, una vez más, está haciendo grandes esfuerzos diplomáticos para romper con el clásico bloqueo comercial y político. Suceda lo que suceda en Cuba, y más allá del sistema que impere, se aprecia que será necesario un diálogo franco entre los cubanos que están dentro y los que participaron en el exilio. Al parecer, esta será la única manera en que se podrán llegar a acuerdos que permitan la reunificación de familias que han estado alejadas por más de 30 años. Para lograr este objetivo, el elemento clave será la cooperación internacional y, específicamente, la de Estados Unidos -donde están radicados gran parte de los exiliados- quien históricamente ha saboteado cualquier intento de las autoridades cubanas de romper con su ostracismo. El fin del milenio está plagado de dudas sobre el futuro de la más grande isla de las Antillas. No obstante, debe quedar claro que detrás de todo problema ideológico hay grandes dramas humanos. Es por esta razón que Cuba, a pesar de ser un país sin ninguna experiencia democrática, desea fervientemente la paz entre sus ciudadanos. |
Nota de copyright: Las fotos de Cuba fueron tomadas por el fotógrafo Nicolás Glinoer. Dichas imágenes son propiedad intelectual del artista y fueron utilizadas aquí sólo con propósitos educacionales e informativos. La colección completa puede ser vista en http://users.skynet.be/sky39483/cuba/