Pop art 

Autorretrato

 

Andy Warhol:
Notas al paso

Por Rodrigo Zúñiga C.


Andy"Bote de sopa Campbell's", ¿Cuántas veces? Y esas series interminables de colores planos, sin matices, mecánicos, obsesivos, extraños al vacío, sexuales. "80 billetes de dos dólares, (anverso y reverso)" , Marilyn Monroe, y Liz Taylor, zapatos, bocas, Jane Fonda, Ingrid Bergman, poses, órganos, James Dean, Judy Garland, Dick Tracy, asesinos más buscados, sillas eléctricas, pecados y paneles de revólveres, retratos, copias hechas, héroes, violencia, mal gusto, Tomato Soup, estrategias de simulación, drácula, accidentes de ambulancia, disturbios raciales rojos, flores, rauschenberg, corn flakes, del monte, salsa de tomate heinz, mick, joseph, condensed, vitrinas, hot dog.

Si bien bajo el nombre de 'Pop' suele clasificarse a toda una serie de artistas y tendencias que marcaron época e iniciaron durante la década del '50 la vuelta a la figuración (con antecedentes directos como Dadá, Marcel Duchamp, el movimiento surrealista, K.Schwitters, John Heartfield), no cabe duda de que las más importantes e influyentes personalidades del arte Pop aportan una visión muy original al respecto. Esta es la posición de Andy Warhol en Nueva York o de Robert Rauschenberg en California. En el caso de Warhol, su producción presenta ciertos ejes temáticos imprescindibles para captar, al menos en parte, el periplo de sus creaciones : por un lado su interés en el sueño , retomando algunas de las concepciones surrealistas, lo que derivaría, en un nivel contingente, en el crudo desnudamiento del fracaso del sueño americano. Todo esto en estrecha relación con las discusiones que ganaron relevancia durante el mayo francés : la violencia y la muerte imperantes en el tipo de relaciones que, consciente e inconscientemente, la sociedad de consumo propaga ; la triste objetualización del amor y de los afectos en un mundo mecánico ; los símbolos del 'status', los mitos de masas estereotipados, la publicidad de la era tecnológica, el "boom" comercial y el pronto desgaste de los objetos obsolescentes.Crema de Warhol Por otra parte, el personaje Andy Warhol gana mucho protagonismo en su propia obra (con referencia en la extravagancia, no pocas veces gratuita, de Dalí), diluyéndose, camuflándose en ella, volviéndose signo estético. Su vida pública se configura de manera artificial ; programa sus apariciones, sus asistencias a fiestas, su vestuario ; es el Hombre-Objeto que sueña con ser de plástico ("porque todo es fantasía", dirá en una entrevista), que cuenta con dobles y guardaespaldas (sobre todo después del atentado contra su vida en 1968), y que goza de una identidad privada absolutamente inexpugnable : se saben cosas de su vida, que es católico, que estudió diseño, que parece ser tímido, pero no proyecta muchas emociones y suele actuar con extraña indiferencia. Su intención principal en materia artística es un tanto egocéntrica y monumental : trabajar como en el Renacimiento, crear una factoría que actuara como taller, publicara revistas, resguardara la contracultura, produjera creaciones y solventara sus intereses personales. Tampoco le hace el quite a los "vicios culturales" de su momento histórico : el fetichismo (como en los zapatos "Judy Garland" ), el exhibicionismo de modelos estandarizados (Andy como Jack el Destripador), la exaltación irónica de la violencia, popularizada a todo nivel en la mentalidad norteamericana, ella misma víctima de la guerra ("Los asesinos más buscados", "Dick Tracy", Serie "Accidentes de ambulancia", etc.), Absolutel culto irresistible del consumo desaforado (las innumerables instalaciones y series diversas, ya sea de cajas cornflakes, de sopas Campbell, de billetes, de Coca-Colas, etc.) y de los perdedores agridulces (series "Marilyn Monroe", "James Dean", "Judy Garland"...). Su postura va del 'remake' al 'revival', aportando una enorme galería de retratos a la tradición de los grandes retratistas de las épocas opulentas. El, como aquellos notables antecesores (Hals, Leonardo), en muchas ocasiones producía por encargo. Su firma adquirió valor de marca registrada. Todo en él, en definitiva, fomentaba su propia mitología.

La operación que Warhol extendió y en la que destacó más fue la de la repetición y seriación . Sus resultados fueron extraordinarios. La información redundante hace que el signo devenga estereotipo. Todo es previsible, fácil de comprender. La simplicidad aparente se impone, no requiere de ningún esfuerzo. Las viñetas de dibujo esquemático ("The Little King", por ejemplo), el realismo exacerbado de sus vitrinas o sus formaciones seriadas, reiteran siempre algún signo de carácter masivo, cotidiano, que pronto es consumido y desechado. La carga conceptual es encubierta, como en los lúdicos paisajes del tipo "Hágalo Usted mismo" ("Do It Yourself (Landscape)", 1962). El colorido es violento, saturado, duro, minimalista. Todo abreviado. Es el destinatario quien, como agente activo, debe hilvanar los procesos ocultos y llegar a rehacer las tradiciones que Warhol cita, los postulados que aporta, los ejes que cimienta.

ElvisLa factoría de Andy prodigaba los mayores adelantos técnicos a la hora de la elaboración del proyecto. Pero, cualquiera que fuera el procedimiento empleado (instrumentos fotomecánicos de impresión, fotos ampliadas impresas sobre tela, etc.), éste siempre se realizaba acorde al carácter de la obra y a la significación que debía emitir. Por ejemplo, en el caso de las películas en las que Warhol trabajó, toda la opción técnica se remite a un mero registro de situaciones mecánicas, primarias (sexo, narcisismo, artistas drogados, decadentes). La mayoría de las veces prefiere la impresión seriada de imágenes de objetos estandarizados : la hipersaturación, el horror al vacío, provocan una suerte de ahogo obsesivo. Los colores evocan el falso brillo de los mitos hechos. Los héroes parecen sombras sin alma -exceptuando, claro está, sus "homenajes" a Mick Jagger, a Joseph Beuys, entre otros-. La fragilidad del artificio se evidencia patéticamente detrás de la pompa de la máscara. Warhol retrata con abismante fidelidad y, aunque parezca contradictorio, con penetrante psicología, la desventura vital de la sociedad de su tiempo.

Su propia historia : el muchachito tímido, inmigrante, de padres checoslovacos, su imagen autocreada, albino, pelucas, su programada vida pública, hombre de plástico, se camufla, aparece y desaparece, se hace signo, su enigmática vida privada, forjador de su estereotipo, de su ficción de héroe americano, maquillado, hijo del jet set, no daba entrevistas ni conferencias, crea su 'factory' artística, amigo de drogadictos y estrellas de rock, cineasta de bajo presupuesto, desarraigado, dibujante publicitario, coleccionista, amante de los almacenes, extravagante, singular.

AndyHe ahí al propio Andy, el inmigrante, el tímido, reelaborando la imagen pública, instalándola en el centro mismo de la problemática artística. El retorno de la figuración realista tras las vacaciones en el reinado del expresionismo abstracto. El sueño de las vidas de neón, el sueño de las vidas americanas, el fracaso de su imagen, el sueño y el fracaso, la elusión de la vida en la atrofia de la muerte, variaciones sobre un único tema, la muerte, el temor a la muerte, el horror al vacío de la muerte, la confrontación a ese vacío en la exculpación por el consumo de la vida, monótonos repetires de ese tema, emblemas del artificio que tanto amaba y que el espectador tanto requiere para poder amarlo a él, objetualizador del sueño, de la vida y de la muerte, serializador de la violencia, fetichista, estratega del amor consumado, del modelo estandarizado, repetido y sacralizado.

Los medios físicos que Warhol emplea en función de esa imagen pública son, por lo general, la serigrafía y la pintura acrílica. En ellos se conjuga esa reproductibilidad básica que se asume como emblema económico. El dibujo es claro y preciso, de grandes dimensiones, y el color se impone, casi diríamos, estigmatiza. ¿Tan real es el arte, que utiliza a los mismos potes de sopa para su propia representación? tan real, acaso, como su operación ideológica, como su 'modus operandi' simbólico. Juntas en una instalación, no podría desentonar el Conjunto de cajas de Brillo, Del Monte y Heinz (1964) : el gesto de Warhol, sometiéndolas a su facticidad, a su aparecer en tanto síntomas y representaciones de consumo, las conduce más allá de esta pretendida desnudez. Y esa repostulación de cierta tradición artística, la de la figura como elección, como sacralidad (del arte), lo hace llevar el aire de bonanza ahora a la cultura popular : las figuras sacras son las estrellas de cine : ¿ ironía o ironías del destino? esa diosa uniformidad, que convierte en fetiche a la costumbre de la elección, provoca un giro hacia un nuevo norte, donde todo el ambiente se torna convulso ; quizás Warhol intuyó esa belleza mecánica que se preferiría a las aterradoras mitologías de la cautelosa reflexión. ¿Quizás?, por cierto, porque hablar de Warhol es hablar de los sesenta, de un mercado que entonces se homogeneizaba, y en apariencia los problemas que plantea son sencillos de resolver. Pero a resguardo de ello, mejor pensar que cuando el estereotipo empieza a actuar, Andy Warhol tiene algo más que decir.

PosIt Links

http://www.warhol.org/warhol/

http://sunsite.unc.edu/mal/MO/philm/warhol/

Nota de copyright: Las imágenes que aparecen en este artículo son propiedad de "The Andy Warhol Foundation for the Visual Arts Inc." y fueron utilizadas aquí sólo con propósitos educacionales e informativos.  


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