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Andy Warhol: Por Rodrigo Zúñiga C. |
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Si bien bajo
el nombre de 'Pop' suele clasificarse a toda una serie de
artistas y tendencias que marcaron época e iniciaron
durante la década del '50 la vuelta a la
figuración (con antecedentes directos como
Dadá, Marcel Duchamp, el movimiento surrealista,
K.Schwitters, John Heartfield), no cabe duda de que las
más importantes e influyentes personalidades del arte
Pop aportan una visión muy original al respecto. Esta
es la posición de Andy Warhol en Nueva York o de
Robert Rauschenberg en California. En el caso de Warhol, su
producción presenta ciertos ejes temáticos
imprescindibles para captar, al menos en parte, el periplo
de sus creaciones : por un lado su interés en el
sueño , retomando algunas de las concepciones
surrealistas, lo que derivaría, en un nivel
contingente, en el crudo desnudamiento del fracaso del
sueño americano. Todo esto en estrecha
relación con las discusiones que ganaron relevancia
durante el mayo francés : la violencia y la muerte
imperantes en el tipo de relaciones que, consciente e
inconscientemente, la sociedad de consumo propaga ; la
triste objetualización del amor y de los afectos en
un mundo mecánico ; los símbolos del 'status',
los mitos de masas estereotipados, la publicidad de la era
tecnológica, el "boom" comercial y el pronto desgaste
de los objetos obsolescentes. |
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La operación que Warhol extendió y en la que destacó más fue la de la repetición y seriación . Sus resultados fueron extraordinarios. La información redundante hace que el signo devenga estereotipo. Todo es previsible, fácil de comprender. La simplicidad aparente se impone, no requiere de ningún esfuerzo. Las viñetas de dibujo esquemático ("The Little King", por ejemplo), el realismo exacerbado de sus vitrinas o sus formaciones seriadas, reiteran siempre algún signo de carácter masivo, cotidiano, que pronto es consumido y desechado. La carga conceptual es encubierta, como en los lúdicos paisajes del tipo "Hágalo Usted mismo" ("Do It Yourself (Landscape)", 1962). El colorido es violento, saturado, duro, minimalista. Todo abreviado. Es el destinatario quien, como agente activo, debe hilvanar los procesos ocultos y llegar a rehacer las tradiciones que Warhol cita, los postulados que aporta, los ejes que cimienta. |
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Su propia historia : el muchachito tímido, inmigrante, de padres checoslovacos, su imagen autocreada, albino, pelucas, su programada vida pública, hombre de plástico, se camufla, aparece y desaparece, se hace signo, su enigmática vida privada, forjador de su estereotipo, de su ficción de héroe americano, maquillado, hijo del jet set, no daba entrevistas ni conferencias, crea su 'factory' artística, amigo de drogadictos y estrellas de rock, cineasta de bajo presupuesto, desarraigado, dibujante publicitario, coleccionista, amante de los almacenes, extravagante, singular. |
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Los medios físicos que Warhol emplea en función de esa imagen pública son, por lo general, la serigrafía y la pintura acrílica. En ellos se conjuga esa reproductibilidad básica que se asume como emblema económico. El dibujo es claro y preciso, de grandes dimensiones, y el color se impone, casi diríamos, estigmatiza. ¿Tan real es el arte, que utiliza a los mismos potes de sopa para su propia representación? tan real, acaso, como su operación ideológica, como su 'modus operandi' simbólico. Juntas en una instalación, no podría desentonar el Conjunto de cajas de Brillo, Del Monte y Heinz (1964) : el gesto de Warhol, sometiéndolas a su facticidad, a su aparecer en tanto síntomas y representaciones de consumo, las conduce más allá de esta pretendida desnudez. Y esa repostulación de cierta tradición artística, la de la figura como elección, como sacralidad (del arte), lo hace llevar el aire de bonanza ahora a la cultura popular : las figuras sacras son las estrellas de cine : ¿ ironía o ironías del destino? esa diosa uniformidad, que convierte en fetiche a la costumbre de la elección, provoca un giro hacia un nuevo norte, donde todo el ambiente se torna convulso ; quizás Warhol intuyó esa belleza mecánica que se preferiría a las aterradoras mitologías de la cautelosa reflexión. ¿Quizás?, por cierto, porque hablar de Warhol es hablar de los sesenta, de un mercado que entonces se homogeneizaba, y en apariencia los problemas que plantea son sencillos de resolver. Pero a resguardo de ello, mejor pensar que cuando el estereotipo empieza a actuar, Andy Warhol tiene algo más que decir. |
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Nota de copyright: Las imágenes que aparecen en este artículo son propiedad de "The Andy Warhol Foundation for the Visual Arts Inc." y fueron utilizadas aquí sólo con propósitos educacionales e informativos.